Desprendimiento de enormes rocas daña viviendas en Minas Palacio, Naucalpan; vecinos temen nuevos deslaves
El desprendimiento de piedras de hasta 400 kilogramos o más, según estimaciones difundidas en el lugar, dejó daños en viviendas de la calle Bugambilias. Habitantes advierten que el problema se repite durante las lluvias y solicitan la intervención de Protección Civil. El caso plantea una pregunta para el gobierno municipal: ¿qué se está haciendo para evitar nuevos accidentes?
Naucalpan de Juárez, Estado de México, 8 de octubre de 2026. — Vivir junto a una ladera no tendría que significar vivir con miedo. Sin embargo, para habitantes de la colonia Minas Palacio, en Naucalpan, caminar por una calle de su propia comunidad se ha convertido en motivo de preocupación ante la caída de enormes piedras que ya han ocasionado daños materiales.
El pasado 24 de septiembre, parte de una ladera ubicada en la calle Bugambilias, entre Orquídea y Gardenia, se desprendió, provocando la caída de rocas que, de acuerdo con estimaciones difundidas desde el lugar, alcanzarían pesos de entre 300 y 400 kilogramos, e incluso superiores.
Los impactos dejaron marcas en puertas y daños en muros de viviendas cercanas. Algunos de estos desperfectos, según testimonios recabados en la zona, ya fueron reparados por los propios habitantes.
Pero el problema no termina con reparar una pared o retirar las piedras del camino. Mientras no se determine qué está provocando los desprendimientos y cuáles son las condiciones de estabilidad del terreno, las familias seguirán sin conocer el nivel real de riesgo al que están expuestas.
La situación obliga a cuestionar las acciones preventivas del Ayuntamiento de Naucalpan, encabezado por el presidente municipal Isaac Montoya Márquez, particularmente en materia de identificación y atención de riesgos en zonas habitacionales.
Una vecina estuvo a punto de ser alcanzada por las piedras
Uno de los testimonios más preocupantes corresponde a una mujer que transitaba por el lugar cuando escuchó un fuerte estruendo.
Al percatarse de que las piedras comenzaban a desprenderse, retrocedió, evitando continuar por el punto donde cayeron los materiales.
La habitante aseguró que, de haber seguido caminando, posiblemente habría sido alcanzada por las rocas.
Desde entonces, ha decidido utilizar otro camino para realizar sus actividades cotidianas, aun cuando esto implique recorrer una distancia mayor.
Su experiencia refleja un problema que va más allá de las afectaciones materiales: los habitantes están modificando sus actividades y recorridos por temor a sufrir un accidente.
¿Es aceptable que los ciudadanos tengan que dejar de utilizar un paso habitual porque desconocen si las autoridades han evaluado las condiciones de seguridad?
La pregunta cobra mayor relevancia cuando los propios vecinos aseguran que los desprendimientos se presentan de manera recurrente durante las temporadas de lluvias.
Un camino utilizado por estudiantes y familias, expuesto a la caída de rocas
El sitio afectado no es un espacio aislado ni de uso exclusivamente particular.
De acuerdo con los habitantes, se trata de un paso utilizado para trasladarse a la escuela, acudir a la iglesia y realizar diferentes actividades dentro de la comunidad.
Una vecina explicó que este camino representa una ruta corta que permite evitar recorridos más largos, pero que durante las lluvias la caída de materiales se convierte en una preocupación constante.
También advirtió sobre la existencia de viviendas en la parte superior de la pendiente, lo que genera temor de que un movimiento de tierra de mayor magnitud pudiera tener consecuencias para las construcciones cercanas.
La caída de piedras de gran tamaño representa un peligro potencial tanto para las personas que transitan por la zona como para los inmuebles ubicados en las inmediaciones.
Por ello, el problema no puede analizarse únicamente como una cuestión de mantenimiento urbano. Requiere una evaluación especializada que determine las condiciones de la ladera y las medidas necesarias para reducir los riesgos.
Las viviendas ya sufrieron daños: ¿qué sigue después del desprendimiento?
Uno de los aspectos más relevantes es que las afectaciones no son solamente hipotéticas.
En la zona se documentaron impactos en puertas y daños en paredes que, según los testimonios, fueron ocasionados por las rocas desprendidas el pasado 24 de septiembre.
Incluso se informó que algunas piedras perforaron muros, los cuales posteriormente fueron reparados por los residentes.
Esto plantea una cuestión fundamental: ¿se han documentado oficialmente los daños y se ha realizado una evaluación estructural de las viviendas afectadas?
La reparación visible de una pared no necesariamente permite descartar daños adicionales, especialmente cuando se desconoce la magnitud de los impactos y las condiciones de las construcciones.
Una inspección técnica debería considerar no solamente el estado actual de la pendiente, sino también los antecedentes del desprendimiento, las características de las rocas que cayeron y las afectaciones sufridas por los inmuebles.
De igual forma, sería importante determinar si se requieren obras de estabilización, sistemas de drenaje o barreras de protección diseñadas para las condiciones específicas del terreno.
El riesgo no comenzó el 24 de septiembre: vecinos denuncian un problema recurrente
Aunque el desprendimiento ocurrido el 24 de septiembre hizo evidente la problemática, los habitantes aseguran que la caída de tierra y piedras se presenta durante las temporadas de lluvias.
Esta afirmación merece especial atención porque, de confirmarse mediante registros y antecedentes, significaría que no se trata de un fenómeno completamente inesperado.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) advierte que la inestabilidad de laderas puede estar relacionada con la saturación del suelo por lluvias, condiciones geológicas, erosión, modificaciones del terreno y actividades humanas.
La institución señala que identificar oportunamente grietas, hundimientos, inclinaciones de árboles y otros indicios de inestabilidad permite adoptar medidas preventivas.
Por lo tanto, resulta necesario conocer si la zona de Bugambilias ha sido objeto de evaluaciones anteriores, si existen reportes ciudadanos registrados y si las autoridades cuentan con información sobre posibles riesgos geológicos en esta parte de Minas Palacio.
Si los desprendimientos ocurren cada temporada de lluvias, la pregunta ya no es solamente cómo atender una emergencia, sino qué se ha hecho para prevenir que vuelva a suceder.
Protección Civil no debe limitarse a intervenir cuando ocurre una emergencia
La protección civil no consiste únicamente en enviar personal cuando ya se produjo un accidente.
Su función también comprende la identificación de peligros, la evaluación de riesgos y la adopción de medidas preventivas para proteger la vida, la integridad y el patrimonio de las personas.
La Ley General de Protección Civil contempla la gestión integral de riesgos y, en sus artículos 82 y 83, establece mecanismos para concentrar información e identificar zonas que representen riesgos para la población y el patrimonio.
Asimismo, el propio Ayuntamiento de Naucalpan ha identificado en documentación municipal de 2026 que su Reglamento Municipal de Protección Civil tiene entre sus objetivos regular las acciones destinadas a salvaguardar a las personas, sus bienes y el entorno, así como las condiciones y medidas de seguridad correspondientes.
En ese contexto, los hechos ocurridos en Minas Palacio hacen necesario conocer qué acciones concretas ha desarrollado la administración municipal para evaluar y atender esta ladera.
No basta con señalar que existen riesgos naturales o que las lluvias pueden provocar desprendimientos. La gestión pública debe traducirse en diagnósticos, medidas preventivas y respuestas verificables para la ciudadanía.
Hasta la elaboración de este artículo, no se ha podido confirmar públicamente la existencia de un dictamen técnico específico sobre el desprendimiento del 24 de septiembre, ni las posibles medidas de protección determinadas por las autoridades municipales.
Esta falta de información confirmada no demuestra por sí misma que Protección Civil haya omitido intervenir, pero sí hace necesario que el Ayuntamiento aclare si ya realizó alguna inspección y cuáles fueron sus resultados.
¿Dónde está el diagnóstico y qué medidas se implementarán?
El caso de Minas Palacio plantea preguntas concretas que deberían ser respondidas por la Coordinación Municipal de Gestión Integral de Riesgos, Protección Civil y Bomberos de Naucalpan:
- ¿Se realizó alguna inspección técnica de la ladera después del desprendimiento del 24 de septiembre?
- ¿Existen reportes anteriores sobre desprendimientos en esta misma zona?
- ¿Se cuenta con un dictamen que establezca las condiciones de estabilidad del terreno?
- ¿Se han revisado las viviendas que presentaron daños en muros y puertas?
- ¿Se encuentra identificada esta zona dentro de los instrumentos municipales de gestión de riesgos?
- ¿Se contemplan obras de estabilización, drenaje o barreras de protección para evitar nuevos incidentes?
Estas preguntas no buscan sustituir el trabajo de los especialistas, sino conocer si las autoridades están atendiendo un problema que los ciudadanos consideran recurrente y que ya produjo afectaciones materiales.
Los habitantes han solicitado una revisión del terreno y la posibilidad de instalar una barrera de protección.
Sin embargo, corresponde a los especialistas determinar qué intervención sería adecuada, considerando que una solución improvisada podría resultar insuficiente frente al desprendimiento de rocas de gran tamaño.
¿Se tiene que esperar a que una persona resulte lesionada para actuar?
Los hechos registrados en la calle Bugambilias permiten plantear una reflexión sobre la importancia de la prevención en Naucalpan.
Cuando una comunidad reporta desprendimientos recurrentes, cuando existen viviendas expuestas y cuando una persona asegura haber estado a punto de ser alcanzada por piedras, las condiciones justifican una revisión técnica oportuna.
El municipio necesita respuestas sustentadas en estudios, no solamente recomendaciones generales para que los vecinos tengan precaución.
Es cierto que los fenómenos naturales no siempre pueden evitarse. Pero también es cierto que la identificación de amenazas y la reducción de riesgos forman parte de las herramientas con las que cuentan las autoridades de protección civil.
El propio CENAPRED sostiene que conocer los factores que provocan la inestabilidad de las laderas y detectar señales de advertencia puede ayudar a proteger vidas y bienes.
En Minas Palacio, el desprendimiento ya ocurrió. Las piedras ya cayeron. Las viviendas ya presentan daños reportados.
Lo que falta esclarecer es qué acciones preventivas se han adoptado y cuáles se implementarán para evitar que un nuevo incidente tenga consecuencias más graves.
La seguridad de las familias debe ser una prioridad del gobierno municipal
El Ayuntamiento de Naucalpan, encabezado por Isaac Montoya Márquez, tiene la oportunidad de informar públicamente sobre las condiciones de esta ladera y las medidas que, en su caso, se hayan adoptado.
La atención a las solicitudes vecinales no debería depender de que los habitantes tengan que insistir reiteradamente para conocer si existe un riesgo o qué acciones corresponden a las autoridades.
Tampoco sería suficiente retirar el material desprendido si permanecieran sin atender las condiciones que lo originaron.
La población necesita información clara, evaluaciones especializadas y, cuando corresponda, acciones materiales que reduzcan el peligro.
La prevención de riesgos no debe medirse por la cantidad de emergencias atendidas, sino también por los accidentes que se logran evitar.
En la calle Bugambilias, los habitantes ya han expresado su preocupación. Ahora corresponde conocer las respuestas institucionales y verificar que las medidas adoptadas sean suficientes.
Porque la seguridad de las familias no debería depender de que ocurra una tragedia para convertirse en una prioridad.
Desde Metrópoli.click invitamos a los habitantes de Minas Palacio a compartir los reportes realizados ante Protección Civil, fotografías de los daños y cualquier respuesta oficial que permita dar seguimiento a esta situación y exigir transparencia sobre las acciones preventivas.
Fuentes y referencias
- Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED): Inestabilidad de laderas y prevención durante las lluvias.
- CENAPRED: El agua de lluvia como factor detonante de inestabilidad de laderas.
- Ley General de Protección Civil.
- Ayuntamiento de Naucalpan: Documentación de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.
- Atlas Nacional de Riesgos.
Crédito periodístico: Los testimonios de los vecinos, los daños registrados en viviendas y la información sobre el desprendimiento del 24 de septiembre fueron documentados por Erick, reportero de Telediario, junto con su equipo de camarografía. Metrópoli.click reconoce el trabajo periodístico realizado en la colonia Minas Palacio, que permite visibilizar las preocupaciones de sus habitantes. El presente artículo incorpora contexto sobre prevención de riesgos y las responsabilidades institucionales correspondientes.
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