Dinosaurios en el Naucalli: evento comercial deja una zona devastada dentro del Área Natural Protegida
Durante semanas, enormes dinosaurios animatrónicos, carpas y estructuras, como a su vez vehículos y materiales para su instalación ocuparon una parte del Parque Naucalli como parte de una atracción privada que cobraba entrada al público.
La exposición “Dinosaurios Animatronics: Tierra Jurásica” inició operaciones comerciales el 5 de junio de 2026 y fue promocionada como una experiencia familiar de aproximadamente 3 mil metros cuadrados, con 22 dinosaurios animatrónicos, iluminación, sonido, talleres y distintas instalaciones recreativas. El acceso anunciado era de hasta 250 pesos por adulto.
Las fotografías tomadas posteriormente muestran una extensa superficie donde la vegetación que caracterizaba al lugar desapareció o presenta un deterioro evidente. En distintas áreas puede observarse suelo expuesto, pérdida de pasto y cobertura vegetal, huellas sobre el terreno y señales compatibles con el tránsito, instalación y retiro de estructuras pesadas.
Naucalli no es un terreno cualquiera para eventos: es un Área Natural Protegida
El Parque Estado de México–Naucalli no es solamente un parque urbano ni un terreno disponible para instalar temporalmente cualquier actividad comercial. Es un Parque Estatal sujeto a un Programa de Manejo ambiental.
La Gaceta del Gobierno del Estado de México establece que el actual Parque Estado de México–Naucalli fue constituido en 1982 con una superficie de 532,395.01 metros cuadrados.
Entre los objetivos que justifican su protección se encuentran la forestación, reforestación, mejoramiento ambiental, absorción de agua pluvial, prevención de la erosión y conservación de un pulmón verde para las colonias que lo rodean.
El propio Programa de Manejo publicado en 2022 señala que uno de sus objetivos es precisamente contribuir a frenar el deterioro ambiental de esta zona de Naucalpan.
Por eso no basta con decir que una instalación fue temporal. Una estructura puede ser temporal, pero el daño que deja sobre el suelo, la vegetación o las raíces puede no serlo.
Así lucía la zona del Parque Naucalli antes de Tierra Jurásica
La imagen muestra una vista aérea de la zona del Parque Naucalli antes de la instalación de Tierra Jurásica. En ella se aprecia un espacio con amplias superficies de pasto, árboles, arbustos y elementos de jardinería que formaban parte del paisaje del parque.
La fotografía permite documentar visualmente las condiciones que presentaba este sector antes de su intervención y ofrece un punto de referencia para dimensionar las transformaciones que experimentó el área con la llegada de la atracción.

Lo que muestran las imágenes después de Tierra Jurásica
Han comenzado a circular en redes sociales imágenes que muestran cómo quedó la zona después de este evento, mismas que hoy compartimos con nuestros lectores para dimensionar las condiciones en las que quedó esta parte del Parque Naucalli. Las imágenes documentan, entre otros elementos:
- amplias superficies con pérdida visible de cobertura vegetal;
- zonas donde actualmente predomina tierra expuesta;
- áreas con indicios de compactación y desgaste del suelo;
- huellas producidas por el tránsito dentro de las áreas verdes;
- presencia previa de vehículos, estructuras y materiales sobre el terreno;
- alteraciones visibles respecto de las condiciones naturales que debería conservar un Área Natural Protegida.
Existe un deterioro ambiental visible y debe determinarse oficialmente su extensión, las medidas necesarias para su restauración y, en su caso, las responsabilidades correspondientes de quienes hayan provocado, permitido o tolerado dichas afectaciones en contravención al Programa de Manejo del Parque Naucalli.


El área anunciada era de 3 mil metros cuadrados; la afectación visible podría ser mucho mayor
Existe además una diferencia que debe investigarse. La promoción de Tierra Jurásica señalaba que la exposición ocupaba aproximadamente 3,000 metros cuadrados.

Sin embargo, si hoy se visita la zona, puede observarse una superficie visiblemente intervenida que aparentemente se extiende más allá del espacio ocupado directamente por los dinosaurios, la carpa y las demás estructuras del evento.
Precisamente por ello resulta indispensable que CEPANAF realice una delimitación georreferenciada, determine la superficie total alterada y establezca técnicamente dónde existió pérdida de cubierta vegetal, compactación, afectación de raíces o cualquier otro daño ambiental.
No es solamente pasto faltante
La pérdida de cobertura vegetal no representa únicamente un problema estético. Cuando una superficie verde recibe durante semanas estructuras, tránsito constante de personas, vehículos o materiales pesados, puede modificarse la estructura física del suelo.

La compactación disminuye los espacios que permiten la circulación de aire y agua, puede reducir la infiltración pluvial y afecta las condiciones en las que se desarrollan las raíces.
En un parque protegido esto tiene una relevancia todavía mayor. Naucalli no fue creado para conservar una simple imagen verde.
Entre sus funciones ambientales se encuentran precisamente la absorción de agua, protección del suelo, vegetación y generación de servicios ambientales para la zona urbana que lo rodea.
Por eso, colocar nuevamente pasto o esperar algunos meses a que la vegetación crezca no necesariamente significa que el ecosistema haya sido restaurado. Primero debe determinarse, mediante dictámenes técnicos especializados, el grado real de afectación del suelo, la vegetación y demás elementos ambientales, a fin de establecer las medidas de restauración necesarias y dar seguimiento a su recuperación.
De los dinosaurios al Golfest: una advertencia que ya estaba sobre la mesa
El problema tampoco puede analizarse como un caso completamente aislado. En julio, Metrópoli documentó la realización del GolFest Naucalli, incluyendo venta y consumo de bebidas alcohólicas dentro del parque y cuestionó la creciente explotación comercial de sus instalaciones.
En aquella investigación ya aparecía Tierra Jurásica como una de las actividades comerciales instaladas dentro del Parque Naucalli, con cobro individual de acceso.


En ese momento la discusión se concentró en los permisos, la venta de alcohol, los ingresos generados por particulares y el cumplimiento del Programa de Manejo. Hoy existe otro elemento. Ya que podemos observar físicamente qué puede quedar después de uno de esos eventos mal planeados.
El problema ya no es solamente quién cobra, quién autoriza o cuánto dinero ingresa. ¿Quién responde por el daño ambiental del Área Natural Protegida después de que termina el negocio?
Un evento “temporal” puede producir consecuencias permanentes
Existe una idea que se repite constantemente cuando se cuestiona la instalación de espectáculos dentro del Naucalli: que las estructuras son temporales. Pero temporal no significa inocuo.
- Una carpa puede desmontarse.
- Los dinosaurios pueden retirarse.
- Los camiones pueden abandonar el parque.
- Las estructuras pueden desaparecer en cuestión de horas.
Pero si durante la operación se perdió vegetación, se compactó el suelo, se afectaron raíces o se alteró el hábitat utilizado por fauna del Area Natural Protegida, el impacto permanece después de que el último visitante abandona el lugar.
Esa es precisamente la diferencia entre administrar un recinto para espectáculos del gobierno en turno y administrar un Área Natural Protegida, cuya gestión debe sujetarse a reglas, objetivos y restricciones ambientales previamente establecidas para su conservación.
CEPANAF debe investigar el daño y determinar responsabilidades
La Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF) debe realizar una inspección técnica integral de la zona afectada y revisar las condiciones bajo las cuales fue autorizada, instalada, operada y retirada la exposición.
Es necesario conocer qué se autorizó, qué superficie se permitió ocupar y qué medidas de protección y restauración fueron impuestas.
Pero hoy eso ya no basta. Ante el deterioro visible, debe realizarse una evaluación ambiental de la zona afectada que determine la magnitud del daño, las condiciones actuales del suelo y la vegetación, y las medidas necesarias para su restauración.
Y si se acredita que el evento provocó afectaciones o que se incumplió el Programa de Manejo, deben fincarse responsabilidades a quienes autorizaron, permitieron, ejecutaron o toleraron dichas acciones, además de exigir la reparación integral del daño ambiental.
Porque retirar una exposición no borra sus consecuencias, y tratándose de un Área Natural Protegida, cualquier afectación debe ser investigada, reparada y, en su caso, sancionada.
Una reflexión necesaria
El Parque Naucalli es un Área Natural Protegida y un Parque Estatal. Ningún gobierno municipal puede disponer de él como si fuera un recinto comercial: su administración debe someterse al Programa de Manejo y tener como prioridad su conservación.
También deben transparentarse los recursos que genera el parque y demostrar cuánto se destina realmente a su mantenimiento y restauración.
Y los vecinos debemos permanecer vigilantes. El Naucalli es hogar de numerosas especies, un pulmón para Naucalpan y patrimonio ambiental de todos.
Los gobiernos pasan. Los negocios terminan. El Parque Naucalli debe permanecer y ser protegido para las siguientes generaciones.
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