¿Dinamarca? IMSS-Bienestar es un fracaso – no puede pagar ni la quincena, ni insumos medicos y trabajadores de Salud salen a protestar
Trabajadores del sector salud en el Estado de México piden comprensión a la ciudadanía ante las afectaciones viales provocadas por sus manifestaciones: detrás de los bloqueos hay médicos, enfermeras y personal que sostiene hospitales y centros de salud, pero que hoy denuncia no haber recibido siquiera su salario.
“No te enojes si el paro afectó tu camino o tu traslado”, es, en esencia, el llamado de quienes participan en las protestas. Son los mismos trabajadores que todos los días atienden a pacientes en el sistema público de salud y que ahora aseguran enfrentar una situación límite: no tienen ni para cubrir sus necesidades básicas porque no les han pagado la quincena.
El reclamo plantea una realidad difícil de ignorar: quienes están encargados de cuidar la salud de miles de personas han tenido que abandonar momentáneamente sus áreas de trabajo y salir a las calles para exigir algo tan elemental como recibir el salario por el trabajo que ya realizaron.
Mientras durante años el discurso oficial sostuvo que México avanzaba hacia un sistema de salud comparable con los mejores del mundo, la realidad que enfrentan trabajadores y pacientes en hospitales del Estado de México presenta una escena mucho menos optimista: personal que denuncia no haber recibido su salario, unidades con carencias de insumos y nuevas protestas que podrían afectar vialidades este martes 18 de agosto.
Trabajadores incorporados al esquema de IMSS-Bienestar comenzaron movilizaciones desde el lunes 17 de agosto para exigir el pago de la primera quincena del mes y denunciar problemas en el suministro de materiales necesarios para atender a los pacientes.
La Jornada reportó que más de 9 mil trabajadores sindicalizados estaban afectados por el retraso salarial y que se realizaron protestas en distintas regiones del Estado de México, entre ellas Ecatepec, Axapusco, Amecameca y Chimalhuacán.
Otros reportes señalan que el problema no se limita al salario. Personal médico y administrativo también ha denunciado falta de medicamentos e insumos para brindar atención adecuada a los pacientes, además de adeudos relacionados con prestaciones y complementos salariales.

De “mejor que Dinamarca” a protestas para cobrar el sueldo
El escenario inevitablemente revive una de las afirmaciones más conocidas del expresidente Andrés Manuel López Obrador sobre el sistema público de salud.
Durante su administración prometió alcanzar estándares semejantes a los de Dinamarca y, al presentar su Sexto Informe de Gobierno en septiembre de 2024, fue incluso más lejos: sostuvo que el IMSS-Bienestar ya era “mejor que el de Dinamarca” y uno de los sistemas más eficaces del mundo.
Dos años después, la comparación resulta difícil de sostener frente a trabajadores que tienen que salir de los hospitales para exigir algo tan elemental como el pago puntual de una quincena ya trabajada.
Y el contraste se vuelve todavía mayor cuando las protestas agregan un segundo reclamo: no existen suficientes insumos y medicamentos para atender a los pacientes.
Porque antes de discutir si un sistema de salud mexicano puede compararse con Dinamarca, tendría que responder una pregunta mucho más básica: ¿puede garantizar salarios puntuales, medicamentos, material médico y condiciones suficientes para prestar el servicio?

Protestas podrían extenderse este martes
Ante la falta de una solución definitiva, trabajadores del sector salud advirtieron que las movilizaciones podrían continuar este martes 18 de agosto.
Una convocatoria difundida entre trabajadores contempla manifestaciones a partir de aproximadamente las 11:00 horas en inmediaciones de hospitales, jurisdicciones sanitarias, centros de salud y otras instalaciones médicas del Estado de México.
Entre las vialidades señaladas con posibles afectaciones se encuentran Avenida Central, a la altura de los hospitales Las Américas y José María Rodríguez, en Ecatepec; Avenida Primero de Mayo, en Naucalpan; Avenida Mario Colín, en Tlalnepantla; Avenida Adolfo López Mateos, en Atizapán; así como tramos de las carreteras México-Pachuca y Texcoco-Lechería, además de vialidades en Chimalhuacán y otros municipios.
Las afectaciones podrían presentarse mediante cierres parciales, reducción de carriles y tránsito lento, por lo que se recomienda anticipar traslados y consultar las condiciones de circulación.
No solamente está en juego el salario
Reducir las movilizaciones a un conflicto laboral sería ignorar una parte importante del problema.
Cuando médicos, enfermeras y trabajadores administrativos denuncian simultáneamente falta de pago y falta de insumos, las consecuencias potenciales alcanzan directamente a los usuarios del sistema.
Un hospital necesita personal, pero también medicamentos, equipo, materiales y recursos suficientes para funcionar. Cuando alguno de esos componentes falla, la capacidad de atención comienza a deteriorarse.
Por ello, el conflicto trasciende la discusión administrativa sobre quién debía dispersar una nómina. El cuestionamiento de fondo es si el modelo de federalización mediante IMSS-Bienestar está contando con los mecanismos financieros, administrativos y materiales necesarios para garantizar la operación cotidiana de los hospitales.
Una promesa que vuelve a confrontarse con la realidad
La comparación con Dinamarca fue durante años uno de los símbolos del discurso gubernamental en materia de salud.
La promesa original era ofrecer atención médica y medicamentos gratuitos, particularmente para la población sin seguridad social. Después llegaron el Insabi, su desaparición y posteriormente la expansión de IMSS-Bienestar como principal instrumento de federalización de los servicios.
El problema es que un sistema de salud no puede medirse solamente por el número de instituciones creadas, hospitales incorporados o declaraciones políticas.
Se mide en la farmacia cuando un paciente recibe —o no— su medicamento.
Se mide en urgencias cuando existen —o faltan— los materiales necesarios.
Y también se mide cada quincena, cuando quienes mantienen funcionando hospitales y centros de salud reciben —o no— el salario correspondiente al trabajo que ya realizaron.
Por eso, mientras miles de trabajadores mexiquenses reclaman sus pagos y denuncian carencias para desempeñar sus funciones, la vieja frase de que México tendría un sistema de salud “como Dinamarca” adquiere ahora un tono inevitablemente irónico.
Antes de ser Dinamarca, el sistema tendría que garantizar lo elemental.
Pagar a sus trabajadores a tiempo y darles con qué atender a los pacientes sería un buen comienzo.
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