El verdadero contexto de la pelea en Metro Cuatro Caminos/Toreo
La noche del 18 de junio, al finalizar el partido entre México y Corea, comenzaron a circular múltiples videos de un altercado ocurrido en las inmediaciones del Metro Cuatro Caminos/Toreo. En esas primeras imágenes se observaba un enfrentamiento entre locatarios de la Sección E de los andenes de camiones y un grupo de jóvenes, pero la secuencia parecía incompleta: se veía la violencia, pero no necesariamente el origen del conflicto.

Ahora, un nuevo material enviado a metropoli.click por personas cercanas al suceso aporta un contexto distinto. De acuerdo con las fuentes consultadas, quienes solicitaron mantener su identidad en reserva por temor a represalias, el altercado habría iniciado antes de los videos más difundidos, cuando dos jóvenes señalados como personas con antecedentes de discusiones con locatarios habrían sido retirados de una zona del Metro después de presuntamente tirar mercancía de una señora dedicada a vender dulces.
Este artículo reconstruye, con la información disponible hasta ahora, la secuencia preliminar de los hechos. Es importante subrayarlo desde el inicio: lo aquí expuesto se basa en material enviado a este medio y en testimonios de fuentes cercanas al suceso. La autoridad deberá confirmar, investigar y deslindar responsabilidades.
Respuesta rápida
El video perdido del Metro Cuatro Caminos muestra un momento previo al altercado que circuló en redes: dos jóvenes aparecen acompañados por elementos de seguridad antes de que el conflicto escalara. Según fuentes consultadas, el problema habría comenzado por una agresión contra una señora vendedora de dulces y su hija embarazada. La versión aún debe ser confirmada por las autoridades.
Qué cambia con el nuevo video
El nuevo video no borra la violencia que se observa en los demás materiales, pero sí modifica la lectura inicial de los hechos. Ya no se trata únicamente de un enfrentamiento espontáneo entre locatarios y jóvenes, sino de una cadena de tensiones previas, omisiones de seguridad, presuntas agresiones y reacciones ciudadanas que terminaron desbordándose.
Puntos clave del caso
- El altercado ocurrió la noche del 18 de junio, después del partido entre México y Corea.
- Los hechos se registraron en el entorno del Metro Cuatro Caminos/Toreo, particularmente en la zona vinculada con la Sección E de los andenes de camiones.
- Circularon varios videos donde se observa una confrontación entre locatarios y jóvenes.
- Un nuevo video, enviado por fuentes cercanas al suceso, muestra un momento previo que ayuda a contextualizar el conflicto.
- Según testimonios, dos jóvenes ya habrían tenido discusiones anteriores con locatarios de la zona.
- Las fuentes señalan que una señora de los dulces y su hija embarazada habrían sido agredidas antes de que los locatarios intervinieran.
- En el material aparecen elementos de seguridad.
- La autoridad debe aclarar por qué el conflicto no fue contenido a tiempo.
Contexto general: videos, versiones y una noche de tensión en Cuatro Caminos
Durante las últimas horas circularon en redes sociales diversos videos sobre un altercado ocurrido en el Metro Cuatro Caminos/Toreo. En algunos fragmentos se veía una confrontación física y verbal entre locatarios de la Sección E y un grupo de jóvenes. En otros, se apreciaba a personas avanzando por escaleras, discutiendo o intentando intervenir mientras el conflicto crecía.
El problema de este tipo de materiales es que muchas veces llegan al público de forma fragmentada. Un video muestra el golpe, otro muestra la persecución, otro muestra el reclamo y otro muestra la reacción. Pero si no se conoce el orden de los hechos, la interpretación puede cambiar por completo.
En un primer momento, la lectura más inmediata apuntaba a una pelea entre comerciantes, locatarios o usuarios del transporte público. Sin embargo, el nuevo video enviado a este medio introduce una pieza previa en la secuencia: la presencia de dos jóvenes que, según las fuentes, ya habrían tenido conflictos anteriores con locatarios de la zona y que esa noche habrían iniciado una nueva discusión.
El altercado que comenzó a circular en redes
Los videos posteriores mostraban una situación ya desbordada. En ellos se observaban discusiones, empujones, persecuciones y momentos de violencia. También se veía a una mujer vestida de azul, a un hombre con sudadera roja, a otro hombre con playera beige y a varios locatarios interviniendo en distintos momentos.
Sin contexto, esos videos podían dar la impresión de una confrontación directa entre dos grupos sin explicación clara. Pero la información proporcionada por las fuentes apunta a que antes de esas escenas habría ocurrido una agresión contra una mujer dedicada a vender dulces y contra su hija, quien, según los testimonios, estaría embarazada.
Video perdido del Metro Cuatro Caminos: qué muestra y por qué importa
El llamado video perdido del Metro Cuatro Caminos aporta un contexto relevante porque muestra una parte inicial de la historia. De acuerdo con la fuente que lo compartió, en este primer momento los policías habrían llevado a los jóvenes hacia la zona identificada como letra E, después de que presuntamente estuvieron tirando la mercancía de la señora de los dulces.
La fuente explicó que los policías “sólo los sacaron del túnel”, es decir, de la zona de paso hacia los andenes de camiones de la llamada parte vieja del Metro Cuatro Caminos, sin que aparentemente hubiera una intervención más firme para contener el conflicto o canalizarlo ante la autoridad correspondiente.
Ese punto es central. Si ya existía una tensión previa, si ya se había reportado una conducta agresiva y si había elementos de seguridad presentes, la pregunta inevitable es por qué el problema no fue detenido ahí.
El material enviado por fuentes cercanas al suceso
El video fue hecho llegar a metropoli.click por personas cercanas al altercado. Estas fuentes pidieron que su identidad se mantuviera en anonimato por temor a represalias. Según su versión, los dos jóvenes que aparecen en el material ya habían tenido anteriormente discusiones con locatarios de la Sección E.
Las fuentes también señalaron que esa noche el conflicto subió de nivel. Lo que en otros momentos habría sido una discusión, en esta ocasión habría terminado en agresiones físicas, intervención de locatarios y una confrontación mayor.
La solicitud de anonimato por temor a represalias
El anonimato de las fuentes no debe tomarse a la ligera. En contextos donde hay violencia, comercio informal, zonas de alta movilidad y conflictos entre grupos que se conocen entre sí, muchas personas prefieren no declarar públicamente por miedo a represalias.
Sin embargo, el anonimato también obliga a manejar la información con prudencia. Por eso, este artículo no presenta la versión de las fuentes como verdad definitiva, sino como una línea de explicación que debe ser investigada por la autoridad.
Lo que debe tratarse como testimonio, no como hecho probado
Hasta el momento, no se cuenta con una versión oficial completa que confirme todos los detalles narrados por las fuentes. Por ello, las expresiones “presuntamente”, “de acuerdo con testimonios”, “según fuentes consultadas” y “habrían” son necesarias para evitar presentar señalamientos como hechos jurídicamente acreditados.
La responsabilidad de confirmar qué ocurrió, quién inició la agresión, qué personas participaron y si hubo omisión policial corresponde a las autoridades competentes.
Cronología preliminar de los hechos según fuentes consultadas
La información recibida permite ordenar los hechos en una secuencia preliminar. Esta cronología no sustituye una investigación oficial, pero ayuda a entender por qué el nuevo video cambia la lectura del altercado.
Parte 1: los jóvenes son llevados hacia la Sección E
De acuerdo con el primer mensaje de la fuente, el video inicial muestra el momento en que policías llevan a dos jóvenes hacia la letra E, zona relacionada con los andenes de camiones de Cuatro Caminos. La fuente afirma que no se les hizo ni se les dijo nada más, sino que únicamente fueron retirados del túnel o zona de paso.
La razón, según el testimonio, habría sido que estos jóvenes estaban tirando la mercancía de una señora que vende dulces. Ese dato es importante porque ubica el posible origen del conflicto antes de las imágenes más violentas que circularon en redes.
Si esta versión se confirma, la autoridad tendría que explicar por qué una conducta que ya generaba afectación directa contra una comerciante no fue contenida con mayor claridad. En una zona de transporte público con miles de usuarios, cualquier conflicto menor puede escalar rápidamente si no existe intervención oportuna.
Parte 2: la defensa de la señora de los dulces y su hija embarazada
Según la fuente, en el segundo momento aparece un joven que termina con la playera rota y que habría intervenido en defensa de la señora de los dulces y de su hija embarazada.
Este punto también modifica la interpretación de los videos posteriores. Lo que pudo verse inicialmente como una pelea entre grupos podría estar relacionado, según los testimonios, con la reacción de personas que intentaron defender a dos mujeres presuntamente agredidas.
La fuente sostiene que la hija de la señora estaría embarazada y que habría resultado lastimada. Este dato debe ser confirmado por la autoridad, pues de acreditarse, agravaría la preocupación social sobre el nivel de violencia ocurrido en un espacio público.
Parte 3: el regreso del grupo y la escalada del conflicto
Después de esos primeros dos momentos, la fuente afirma que los jóvenes del primer video habrían regresado con más hombres, acompañados por una mujer vestida de azul y otra mujer, para agredir a personas de los locales.
De acuerdo con el testimonio, ese fragmento específico no habría circulado de forma pública. Es decir, existiría una parte de la secuencia en la que se habría dado una nueva agresión contra locatarios, pero esa parte no ha sido conocida ampliamente por quienes vieron los videos en redes.
La fuente señala que, para cuando aparece otro de los videos, la mujer de azul, un joven de sudadera negra y una mujer con pants gris ya habrían agredido a la persona embarazada. Nuevamente, se trata de una versión testimonial que debe ser verificada.
Lo relevante es que esta versión explica por qué más locatarios habrían intervenido después. No necesariamente como una agresión inicial, sino como una respuesta colectiva ante lo que percibieron como una agresión contra la señora y su hija.
Parte final: nuevos intentos de agresión y reacción de locatarios
En el último momento narrado por la fuente, la mujer de azul habría intentado volver a agredir a la señora. También se señala que el hombre de sudadera roja habría querido golpear a la misma mujer, después de que la mujer de azul le dijo que el hombre de playera beige sólo la había defendido.
Este fragmento es clave porque ubica el papel de varios de los participantes que aparecen en los videos posteriores. El hombre de playera beige, que en algunas imágenes parece involucrado en la confrontación, habría actuado —según la fuente— en defensa de la señora.
Lo que queda claro es que no basta con observar un solo video. El caso requiere revisar todos los materiales disponibles, ubicar el orden exacto de los hechos y contrastar la información con cámaras de seguridad, testimonios de locatarios, usuarios y policías presentes.
Quiénes aparecen involucrados en el altercado
La información disponible permite identificar varios actores, aunque sin revelar identidades personales ni hacer señalamientos definitivos.
Los jóvenes señalados en los testimonios
Las fuentes consultadas señalan a dos jóvenes como parte del origen del conflicto. Los describen como personas que ya habrían tenido discusiones anteriores con locatarios de la Sección E. Sin embargo, esa descripción debe manejarse como testimonio y no como antecedente formal.
No corresponde a este medio atribuirles responsabilidad penal o administrativa. Lo que sí puede señalarse es que, de acuerdo con las fuentes, su conducta habría sido el detonante de una serie de hechos que terminaron en violencia abierta.

La señora de los dulces y su hija embarazada
Según la versión recibida, una señora dedicada a la venta de dulces y su hija embarazada habrían sido agredidas durante el conflicto. La fuente afirma que la mercancía de la señora fue tirada y que posteriormente ambas habrían resultado afectadas.
Este punto es uno de los más sensibles del caso. Si una persona embarazada fue agredida en un entorno de transporte público, la autoridad debe investigar con especial cuidado y determinar si existió riesgo para su integridad física.
Locatarios de la Sección E
Los locatarios de la Sección E aparecen en distintos momentos de los videos. Según los testimonios, su intervención habría ocurrido después de que la señora y su hija fueron agredidas.
Esto no convierte automáticamente su reacción en correcta. La defensa de una persona vulnerable no autoriza la violencia colectiva ni la persecución. Pero sí ayuda a entender el contexto de enojo, impotencia y desesperación que pudo detonar la respuesta.

Elementos de seguridad presuntamente presentes
Uno de los aspectos más delicados es la presencia de elementos de seguridad en el primer video. En el material se aprecia que los jóvenes no estaban solos, sino acompañados por autoridades. Esto abre una pregunta institucional: si la autoridad ya estaba presente, ¿por qué no evitó que el conflicto escalara?

El punto más delicado: la actuación policial
La presencia policial no puede reducirse a estar parado cerca de un conflicto. La seguridad pública implica prevención, contención, mediación y, cuando es necesario, canalización ante la autoridad competente.
En este caso, según la versión de las fuentes, los policías habrían retirado a los jóvenes de una zona, pero no habrían actuado con la contundencia necesaria para evitar que regresaran o que el conflicto escalara. Si esa versión se confirma, estaríamos frente a una falla de intervención temprana.
Por qué la presencia de policías no evitó la escalada
La pregunta no es únicamente si había policías. La pregunta es qué hicieron. En un espacio como Cuatro Caminos, donde confluyen usuarios del Metro, pasajeros de camiones, locatarios, vendedores y personas provenientes de distintos municipios, cualquier altercado puede convertirse en un problema mayor en cuestión de minutos.
Si los elementos de seguridad sólo movieron a los involucrados de un punto a otro, pero no resolvieron el conflicto, no protegieron a las personas afectadas y no solicitaron apoyo especializado, entonces la presencia policial fue insuficiente.
La pregunta institucional que debe responderse
La autoridad debe aclarar varias cosas: quiénes eran los elementos presentes, a qué corporación pertenecían, qué reporte levantaron, si solicitaron apoyo, si dieron aviso a la policía encargada del Metro y si existió coordinación con otras autoridades.
También debe explicarse por qué, si se entiende que el Metro tiene una operación y seguridad específica, no se pidió apoyo oportuno a la autoridad correspondiente para contener el conflicto dentro o alrededor de la estación.
Seguridad municipal, seguridad del Metro y coordinación operativa
Cuatro Caminos es una zona compleja porque conecta espacios municipales, metropolitanos y de transporte masivo. Esa complejidad no puede convertirse en excusa para la omisión. Cuando una persona está siendo agredida, cuando hay mercancía tirada o cuando un grupo amenaza con regresar, la obligación institucional es coordinarse, no mirar hacia otro lado.
La ciudadanía no distingue competencias administrativas cuando está en riesgo. Lo que espera es que la autoridad actúe.
Lo que se sabe hasta ahora y lo que falta por aclarar
Hasta ahora, lo que se sabe proviene de videos difundidos en redes, del nuevo material enviado a este medio y de los testimonios de fuentes cercanas al suceso. No existe, al momento de esta redacción, una explicación oficial completa que reconstruya toda la secuencia.
Datos que surgen del material recibido
El nuevo video permite establecer que existió un momento previo a la confrontación más difundida. También muestra que los jóvenes señalados no estaban aislados, sino cerca de elementos de seguridad.
Además, los testimonios ubican un posible origen del conflicto: la afectación a la mercancía de una señora vendedora de dulces y la presunta agresión contra ella y su hija embarazada.
Preguntas pendientes para la autoridad
La autoridad debe responder, al menos, las siguientes preguntas:
¿Quién inició el conflicto?
¿Hubo agresión contra la señora de los dulces?
¿La hija de la señora está embarazada y fue lastimada?
¿Qué hicieron los elementos de seguridad presentes?
¿Se solicitó apoyo a la policía del Metro?
¿Existen cámaras de seguridad que permitan reconstruir la secuencia completa?
¿Hubo personas detenidas o presentadas ante alguna autoridad?
¿Se abrió alguna investigación o reporte administrativo?
Investigación, cámaras y deslinde de responsabilidades
Una investigación seria no puede quedarse con el video más viral. Debe revisar cámaras, testimonios, reportes de seguridad, posibles lesiones y la actuación de cada autoridad presente.
Sólo así se podrá distinguir entre quienes iniciaron el conflicto, quienes intentaron defender a personas agredidas, quienes excedieron cualquier defensa legítima y quienes, desde una función pública, no actuaron a tiempo.
Por qué este caso importa para Naucalpan y la zona metropolitana
Cuatro Caminos no es una estación cualquiera. Es uno de los puntos de conexión más importantes para miles de personas que se mueven todos los días entre Naucalpan, otros municipios del Estado de México y la Ciudad de México.
Ahí se cruzan trabajadores, estudiantes, comerciantes, familias, turistas, vendedores, transportistas y usuarios que dependen del transporte público para su vida diaria. Por eso, un hecho de violencia en esa zona no debe verse como un incidente aislado.
Cuatro Caminos como punto de conexión para miles de personas
El Metro Cuatro Caminos/Toreo funciona como puerta de entrada y salida para una parte importante de la movilidad metropolitana. La zona de andenes de camiones es usada por personas que viajan hacia distintas colonias y municipios.
Cuando un espacio así se vuelve escenario de violencia, el mensaje para la ciudadanía es grave: ni siquiera los puntos de mayor tránsito están suficientemente protegidos.
Un espacio usado por naucalpenses, otros municipios y visitantes
El altercado también debe leerse desde una perspectiva metropolitana. No sólo afecta a quienes trabajan o venden en la zona. Afecta a usuarios de transporte, visitantes, personas que llegan de otros municipios y ciudadanos que atraviesan Cuatro Caminos todos los días.
La seguridad en estos espacios no puede depender de la suerte, de que otros usuarios intervengan o de que locatarios contengan conflictos que le corresponden a la autoridad.
La imagen urbana en un contexto de Mundial 2026
El hecho ocurrió la noche del 18 de junio, al finalizar el partido entre México y Corea, en un contexto donde el futbol y la movilidad urbana toman mayor visibilidad. En un año marcado por el Mundial 2026, los espacios de transporte no sólo serán usados por residentes, sino también por visitantes y turistas que se moverán por distintas zonas de la metrópoli.
Por eso, lo sucedido en Cuatro Caminos debe llamar la atención. Una ciudad que recibe eventos internacionales no puede normalizar escenas de violencia en sus nodos de transporte. La seguridad, la coordinación institucional y la capacidad de respuesta no son temas secundarios: forman parte de la experiencia urbana de cualquier persona que transita por la zona.
Descomposición social: cuando la violencia empieza a parecer normal
Más allá de la responsabilidad individual de quienes participaron en el altercado, el caso refleja un problema más profundo: la normalización de la violencia como forma de resolver conflictos.
En los videos se observa una tensión que ya no parece sorprender a muchos. Personas grabando, otros gritando, algunos intentando intervenir y otros sumándose a la confrontación. Esa escena se ha vuelto demasiado común en el espacio público mexicano.
La desesperación de los locatarios no justifica la justicia por propia mano
Es importante decirlo con claridad: si una señora y su hija embarazada fueron agredidas, la indignación de los locatarios es comprensible. También es entendible la desesperación de quienes sienten que la autoridad no interviene, que los conflictos se repiten y que las personas vulnerables quedan desprotegidas.
Pero la justicia por propia mano no es el camino. Cuando una comunidad responde con violencia, aunque crea tener una razón legítima, se abre la puerta a más abusos, más lesiones y más caos.
La defensa de una persona agredida debe estar acompañada por intervención institucional. Si la autoridad no funciona, la respuesta no puede ser sustituirla con golpes. La exigencia debe ser que funcione.
Omisión institucional, miedo ciudadano e impotencia social
La violencia crece cuando la autoridad llega tarde, actúa débilmente o simplemente no actúa. En esos vacíos, la ciudadanía empieza a sentir que está sola.
Esa sensación produce miedo, pero también produce enojo. Y cuando el enojo se combina con la falta de confianza en la autoridad, cualquier conflicto puede convertirse en una reacción colectiva.
Eso parece estar en el fondo de este caso: locatarios cansados, usuarios grabando, personas señaladas por conflictos previos, una mujer y su hija presuntamente agredidas, policías presentes pero aparentemente incapaces de frenar la escalada y una estación convertida en escenario de violencia.
El riesgo de convertir cualquier conflicto en una pelea colectiva
La sociedad no puede acostumbrarse a que cada discusión termine en golpes. Tampoco puede aceptar que los espacios públicos funcionen bajo reglas informales donde gana quien grita más, quien llega con más gente o quien impone miedo.
El transporte público debe ser un espacio seguro. Los andenes, escaleras, pasillos y zonas comerciales no pueden convertirse en territorios donde la ley se aplica de manera intermitente.
Cuando la violencia se vuelve cotidiana, todos pierden: los comerciantes, los usuarios, los trabajadores, las familias, los visitantes y la propia autoridad, que queda exhibida como incapaz de garantizar orden básico.
Opinión editorial: seguridad pública no puede ser sólo presencia física
La actuación de la autoridad debe revisarse con seriedad. No basta con que haya policías en la escena. La seguridad pública no consiste en estar presente, sino en intervenir de manera oportuna, proporcional y eficaz.
Si dos jóvenes ya habían generado un conflicto, si una comerciante fue afectada, si existía riesgo de agresión y si después regresaron más personas para continuar la confrontación, entonces la autoridad falló en prevenir la escalada.
La pregunta no es menor: ¿de qué sirve la presencia de elementos de seguridad si, frente a un conflicto visible, no logran proteger a las personas ni contener la violencia?
Este caso debe obligar a revisar protocolos, coordinación entre autoridades municipales y del Metro, atención a locatarios, seguridad en zonas de andenes y mecanismos para evitar que conflictos menores terminen en agresiones colectivas.
La sociedad tampoco puede justificarlo todo bajo el argumento de la desesperación. Es cierto que la omisión institucional genera impotencia. Es cierto que muchas personas sienten que nadie las protege. Pero la violencia no puede convertirse en herramienta normal de defensa comunitaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó en el Metro Cuatro Caminos el 18 de junio?
La noche del 18 de junio, después del partido entre México y Corea, ocurrió un altercado en el entorno del Metro Cuatro Caminos/Toreo. Circularon videos donde se observa una confrontación entre locatarios de la Sección E y un grupo de jóvenes.
¿Qué muestra el video perdido del Metro Cuatro Caminos?
El nuevo video muestra un momento previo a los videos más difundidos. Según fuentes consultadas, en ese momento dos jóvenes eran llevados hacia la zona de la Sección E por elementos de seguridad, después de presuntamente tirar mercancía de una señora vendedora de dulces.
¿Quién compartió el nuevo material?
El material fue enviado a metropoli.click por personas cercanas al suceso. Las fuentes pidieron mantener su identidad en anonimato por temor a represalias.
¿La versión de las fuentes ya está confirmada por la autoridad?
No. La información debe ser tratada como testimonio y material preliminar. Corresponde a las autoridades confirmar la secuencia de hechos, revisar cámaras, tomar declaraciones y deslindar responsabilidades.
¿Qué papel tuvieron los policías?
Según dos fuentes consultadas, en el primer video aparecen elementos policiales. La principal pregunta es por qué, estando presentes, no se logró evitar que el conflicto escalara.
¿Por qué participaron locatarios?
De acuerdo con los testimonios recibidos, los locatarios habrían intervenido después de que una señora de los dulces y su hija embarazada fueron presuntamente agredidas. Sin embargo, cualquier reacción violenta debe ser investigada y no puede justificarse automáticamente.
¿Qué falta por aclarar?
Falta confirmar quién inició el conflicto, si hubo agresión contra la señora y su hija, qué hicieron los elementos de seguridad, si se pidió apoyo a la policía del Metro y si existen investigaciones abiertas.
¿Por qué este caso refleja descomposición social?
Porque muestra cómo una discusión puede escalar rápidamente a violencia colectiva cuando hay omisión institucional, desconfianza en la autoridad, miedo ciudadano y normalización de la agresión como forma de resolver conflictos.
Conclusión
El video perdido del Metro Cuatro Caminos no cierra el caso, pero sí obliga a revisarlo desde el inicio. La violencia que se observa en los videos posteriores no puede entenderse sin analizar qué ocurrió antes, quiénes participaron, qué personas pudieron haber sido agredidas y qué hicieron las autoridades presentes.
Si la versión de las fuentes se confirma, el altercado no habría sido una simple pelea entre locatarios y jóvenes, sino el resultado de una cadena de omisiones, agresiones y respuestas desbordadas en uno de los puntos de transporte más importantes para Naucalpan y la zona metropolitana.
La autoridad tiene la obligación de investigar. La ciudadanía tiene derecho a conocer la verdad completa. Y como sociedad, también hay una reflexión pendiente: la indignación ante una agresión puede ser legítima, pero la justicia por propia mano no puede convertirse en regla.
Cuatro Caminos no debe ser recordado como otro punto donde la violencia se normaliza. Debe ser una advertencia sobre lo que ocurre cuando los conflictos cotidianos se dejan crecer, cuando la autoridad no interviene a tiempo y cuando la sociedad empieza a creer que sólo a golpes se resuelven los problemas.
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